
Aunque algunos ya habíamos estado en Budapest, la verdad es que es una ciudad que no deja de sorprender. Budapest se divide en Buda, repleta de palacios, castillos y casas sobre colinas, y Pest, que es la zona urbana. La arquitectura es impresionante y a cada paso que das necesitas pararte y admirar tanta belleza.
El primer día llegamos y decidimos dar una vuelta por el centro, fuimos directos a ver el Parlamento, que si es bonito de día, de noche iluminado te deja sin palabras.
El domingo contratamos un freetour que nos gustó mucho, ya que el guía nos contó prácticamente toda la historia del país en apenas hora y media, para los amantes de la historia fue un espectáculo de tour.
Si los cursos de formación fueron un éxito, el entorno hizo de nuestra estancia, una semana inolvidable.
