La academia en Budapest se llamaba Converzum y solo tenemos elogios para ella. Es un academia no demasiado grande, que oferta cursos de idiomas de todo tipo, también es centro examinador de exámenes oficiales, ya que cuando estuvimos allí había varios grupos examinándose.   

Esta muy bien comunicada con el centro de la ciudad, en autobús nos movíamos a todas partes y en  dos o tres paradas ya estábamos en el corazón de la ciudad. 

Las instalaciones están bien, todo limpio, relativamente nuevo, las clases son amplias y tienen buena ventilación, disponen de ordenador y proyector. 

Pero más allá de las instalaciones, sin duda lo que más nos gustó fue el personal que allí trabaja. Desde el primer email que nos mandaron todo fue amabilidad y nos facilitaron muchísimo cualquier trámite que teníamos que hacer. El primer día nos facilitaron un plano con los sitios donde podíamos ir a comer por la zona y también nos hicieron un tour por la ciudad. 

¡Fue super buena elección!