Empezamos la jornada con deporte, con The imaginary volleyball. Al conocernos tan bien los componentes del curso resultó una actividad fácil .
Las siguientes actividades nos introducían a la actividad más importante, en mi opinión. Para llegar a ella, tuvimos que conseguir telas y disfrazarnos jugando a la gallinita ciega. Estas telas nos sirvieron para disfrazarnos y crear unos personajes, que más tarde aparecerían en nuestra sencilla obra. La obra que al final dramatizamos era una mezcla de tres distintas (cada grupo dramatizaba acorde a un estilo): cuentacuentos tradicional, mimo guiado por un narrador y `narración manual´.
Fue el colofón a un curso interesante y muy enriquecedor.
Después de comer en Zaza, visitamos la catedral, el baptisterio y las catacumbas del Duomo. De todos ellos, la parte más sorprendente fue el baptisterio, cuya ornamentada decoración dorada era un regalo a la vista.
Lo único malo fue que Víctor y yo tuvimos que comer y hacer turismo solos ya que Noelia y Ben tenían el curso por la tarde.
Al terminar el curso, Noelia y Ben se nos unieron y nos fuimos de cervezas por la ciudad.

