En esta segunda jornada del curso nos tocó jugar rompiendo la barrera social a través de juegos que requerían de un contacto físico, tales como bailes sosteniendo un globo, repetir secuencias de rimas mientras balanceábamos a un compañero o transportar, literalmente, a una compañera entre todos.
He de decir que al principio no sabíamos muy bien cómo sentirnos, todo parecía demasiado sencillo pero, poco a poco, fuimos descubriendo que todo estaba hilado para crear lazos de confianza en el aula, así como nosotros los empezamos a crear con nuestros compañeros.
Como aspectos más llamativos nos quedamos con lo útiles que nos parecieron estas dinámicas para ayudar a que los alumnos se adapten a nuevas situaciones y con la manera con la que coquetear con la improvisación, ya que al ser a nivel físico se siente menos miedo a la crítica.
Por la tarde, después de comer en una bruschetteria cercana, visitamos La Galería Uffizzi, donde pasamos toda la tarde disfrutando de la genial colección de arte que alberga. Por la noche, antes de volver reventados a nuestro hotel, cenamos en un restaurante de pasta que nos recomendaron en la academia, el Yellow Bar, en todo el centro y con una excelente oferta calidad-precio.

