
En cuanto nos confirmaron que podíamos viajar, dado que antes no estaba permitido por la situación COVID, nos pusimos manos a la obra a organizar nuestro viaje a Budapest para poder asistir a los dos cursos que habíamos elegido del 21 al 26 de febrero. Estuvimos valorando los horarios de varias compañías, combinaciones de varios aeropuertos de salida y destino, etc. para elegir la opción que más se adecuara a nuestro presupuesto y fechas. Finalmente, compramos los billetes directos de Alicante a Budapest, con la compañía Wizz, ida y vuelta. Tuvimos en cuenta leernos las restricciones COVID para los viajes internacionales y tener vigente nuestro pasaporte COVID, único requisito para residentes en la Unión Europea. Como fuimos en coche de Murcia a Alicante, tuvimos la previsión de reservar una plaza en un parking de larga estancia cercano al aeropuerto para dejar allí el coche esa semana; además, contratamos un seguro de viaje que nos cubría todo y pedimos nuestra Tarjeta Sanitaria Europea para irnos más tranquilos. Afortunadamente, no tuvimos que usar ninguna de estas dos cosas, porque el viaje fue estupendamente y no tuvimos ningún percance de este tipo, pero… ¡Más vale prevenir que curar!
